En 1993 se creó el mercado único con las llamadas «cuatro libertades» de circulación: mercancías, servicios, personas y capitales. Desde entonces, han pasado 25 años en los que los ciudadanos europeos pueden estudiar, vivir, hacer negocios, trabajar, jubilarse y disfrutar de productos de toda la UE.

Libertad de circulación

Antes, los españoles tenían que ir a todos lados con su pasaporte y en algunos países europeos ¡hasta tenían que pedir visado!

En 1985 se estableció el Espacio Schengen (link is external) de libre circulación. Inicialmente lo firmaron cinco países: Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Alemania y Francia. Hoy, 22 países de la UE, más otros cuatro países europeos, permiten a sus ciudadanos viajar sin fronteras, solo con su DNI.

Y esta libertad no es solo turismo u ocio. También atañe a cuestiones más serias, como hacer negocios en otro país de la UE, mudarse para trabajar, estudiar o ¡vivir con la persona que se quiera!

Además de dar libertad, un valor europeo esencial, la Europa sin fronteras interiores trae también enormes beneficios económicos. Y es muy utilizada: los europeos realizan cada año 1 250 millones de viajes dentro del espacio Schengen.

En la actualidad, este espacio está formado por Bélgica, República Checa, Dinamarca, Alemania, Estonia, Grecia, España, Francia, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Hungría, Malta, Países Bajos, Austria, Polonia, Portugal, Eslovenia, Eslovaquia, Finlandia y Suecia, más Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.

Sanidad pública

El acceso a la atención sanitaria es uno de los más importantes valores europeos. Por eso, en los países miembros de la UE, la Tarjeta Sanitaria Europea permite acceder a la atención sanitaria pública durante una estancia temporal en cualquiera de los 28 Estados miembros de la UE, además, otra vez, de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza, en las mismas condiciones y al mismo coste (la asistencia es gratuita en algunos países) que las personas aseguradas en ese país.

Estudios

Como ciudadano de la UE, se tiene derecho a estudiar en una universidad de cualquier país miembro en las mismas condiciones que los ciudadanos de ese país. Esto es: no se pueden cobrar tasas o matrículas más elevadas que a los nacionales. A lo sumo, puede exigirse un examen de idioma.

Una manera de aprovechar esta libertad es Erasmus+, que permite a estudiantes universitarios cursar parte de sus estudios en otro país sin pagar en la universidad de acogida y con una beca para cubrir parte de los gastos de subsistencia y viaje. Esta ayuda también se da a quienes prefieren hacer prácticas en una empresa de otro país de la UE. Desde su creación, unas 9 millones de personas se han beneficiado de este programa, buque insignia de la UE.

Hablar y ver series «como en casa»

Desde 2017, los ciudadanos de la UE pueden llamar por teléfono o usar los datos móviles de sus dispositivos cuando viajen por otro país de la UE como si estuvieran en casa. Y, desde el 1 de abril de 2018, ver sus series favoritas o consumir cualquier contenido audiovisual que tengan contratado en su país de residencia.

Comprar en cualquier país UE

Si un ciudadano de la UE encuentra en internet un producto que quiere comprar en una empresa de otro país de la UE puede encontrarse con barreras geográficas. A partir de las Navidades de 2018 y gracias al fin del bloqueo geográfico injustificado, los ciudadanos de la UE podrán comprar cualquier producto, alquilar un coche o adquirir entradas en cualquier empresa de un país de la UE como si estuvieran en su país, sin recargos adicionales por su carácter transfronterizo.

Una moneda única para impulsar el mercado único

Un mercado funciona mejor cuando todos utilizan la misma moneda. El primer paso hacia una moneda común se produjo el 1 de enero de 1999 con la creación del euro. Tres años más tarde exactamente, los billetes y monedas de euro se pusieron en circulación. Hoy en día el euro es utilizado por los consumidores y las empresas de dieciocho países miembros, denominados colectivamente la zona del euro. El euro ha demostrado su resistencia durante la crisis de la deuda soberana, manteniendo su poder adquisitivo cuando la UE ha ido en ayuda de los países muy endeudados. En los pagos internacionales se usa con frecuencia, siendo una de las principales divisas, junto con el dólar y el yen japonés. A principios de 2015, Lituania pasará a ser el decimonoveno país que adopta el euro.

Un mercado único cada vez mayor

A lo largo de sus de más 20 años de existencia, el mercado único ha pasado de contar en 1992 con 345 millones de consumidores a más de 500 millones en la actualidad. El comercio transfronterizo entre los países de la UE también ha pasado de 800 000 millones de euros en 1992 a 2,8 billones de euros en 2013, en términos de valor de las mercancías intercambiadas. Durante el mismo período, el comercio entre la UE y el resto del mundo se ha triplicado, pasando de 500 000 millones de euros en 1992 a 1,7 billones de euros en 2013.

Instantánea del mercado único: datos y cifras

  • El mayor PIB de todas las economías del mundo
  • 500 millones de consumidores, 20 millones de pymes
  • 28 países miembros
  • Símbolo de la integración europea
  • El mayor exportador e importador mundial de alimentos y piensos
  • El 7 % de la población mundial
  • El 20 % de las importaciones y exportaciones mundiales

Beneficios para las empresas europeas

Cada empresa de la UE tiene acceso a 28 mercados nacionales y 500 millones de clientes potenciales. Permite a las grandes empresas beneficiarse de economías de escala, y a las pequeñas y medianas empresas, acceder a nuevos mercados. Estas compañías emprendedoras son especialmente importantes para la economía europea, ya que crean el 85 % de todos los nuevos puestos de trabajo en la UE. También se encuentran entre las empresas más innovadoras de la UE, aspecto clave para salir de la crisis.

Las ventajas del mercado único también ayudan a las empresas a competir en países de fuera de la UE.

Hay distintas formas en que la política de mercado único de la UE hace más fáciles los negocios en Europa. Una de ellas es a través del reconocimiento mutuo, que garantiza que las normas técnicas nacionales no obstaculicen el libre comercio de mercancías dentro de la UE. Por consiguiente, un producto fabricado o comercializado legalmente en un país miembro puede venderse en cualquier otro país de la UE. Se calcula que la legislación del mercado interior ha reducido la carga administrativa de las empresas de la UE en un 25 % desde 2007.

Industria sostenible y segura

Además de la libre circulación de mercancías, las directivas del mercado único también han fijado los requisitos ambientales y de seguridad a escala de la UE para los productos de varias categorías. Estas leyes no solo hacen posible que los productos puedan circular libremente en toda la UE, sino que también han beneficiado considerablemente a los ciudadanos europeos. Los productos son ahora mucho más seguros. Cuando los consumidores ven un producto con la etiqueta o la marca «CE», saben que el fabricante garantiza que cumple todas las directrices aplicables y que el producto puede venderse en toda la UE. Esto es tan positivo para las empresas que desean realizar transacciones transfronterizas como para los consumidores, pues garantiza que lo que compran es seguro y se ajusta a las normas.

Fuente e imagen: Comisión Europea