Convertido en el principal semillero de jóvenes cualificados en internacionalización, las becas forman a profesionales capaces de aportar ese “algo más” que las compañías necesitan para su aventura internacional. Una larga trayectoria que demuestra la satisfacción de las empresas al acoger este programa.

Que una empresa ha de contar con los recursos humanos adecuados para iniciar o consolidar un proceso de internacionalización suena a lugar común, a obviedad de manual básico de negocios. Está claro que los departamentos de internacionalización requieren de perfiles con idiomas, conocimientos avanzados en comercio internacional y cierta habilidad para la negociación.

Sin embargo, pocas veces se tiene en cuenta el lado intangible que implica contar con la persona idónea en el lugar preciso. A la hora de enviar a un empleado a supervisar una inversión en un lugar remoto y formar a personal local durante varios meses o, incluso, años quizá hacen falta más méritos. Si, además, esta filial debe funcionar de manera autónoma y hacer negocios con clientes locales en un entorno cultural muy distante, seguramente no venga mal afinar la selección de candidatos.

Este perfil bien pueden cumplirlo los jóvenes profesionales formados en el programa de becas del ICEX, más de 5.000 en los 40 años de duración del mismo, que se ha convertido en una referencia mundial y ha sido premiado internacionalmente.

Máster y períodos de formación

Las becas están precedidas por un proceso de selección muy riguroso. Cada año se reciben alrededor de 1.500 solicitudes de candidatos, lo que demuestra el interés de los graduados universitarios por formar parte de este programa. Una firma independiente realiza con criterios objetivos la selección de los 288 jóvenes que cursarán el Máster Universitario en Gestión Internacional de la Empresa, programa oficial de posgrado dotado con 75 créditos académicos.

En este período, los candidatos elegidos adquieren una formación sólida y exhaustiva tanto en fundamentos teóricos como prácticos, gracias a una metodología basada en los estudios de casos y el fomento del networking.

Una de las aportaciones del máster es la consolidación de competencias con un alto grado de autonomía y el desarrollo de las capacidades analíticas que permitan a los alumnos comprender la naturaleza de los problemas en las organizaciones y, por tanto, la aplicación de herramientas idóneas en los procesos de internacionalización. ‎

Aprender a valorar los riesgos de las empresas al abordar proyectos de internacionalización y conocer, de la mano de los mejores expertos, aspectos esenciales que determinan el éxito o fracaso de los proyectos son otros de los aspectos de ese tipo de formación.

Al final del máster se realiza una nueva selección y se conceden becas a los 260 mejores candidatos. Durante la primera fase de la beca, de 12 meses de duración, los jóvenes realizan sus prácticas en uno de los múltiples destinos que ofrece la Red de Oficinas Económicas y Comerciales de España en el exterior. Allí, además de elaborar estudios de mercado y apoyar actividades de promoción como ferias o misiones comerciales, los becarios pueden especializarse en los siguientes perfiles: comercio exterior (todos los sectores), proyectos (sectores de contenido tecnológico, infraestructuras, medio ambiente, servicios y energía), multilaterales, inversiones y tecnologías de la información.

La segunda fase consiste en otro período de un año de prácticas en empresas o en organismos internacionales de los que España sea estado miembro. En ella participan 235 becarios de los seleccionados en la primera fase.

Cualquier compañía constituida en España, que desarrolle una actividad internacional o que, al menos, disponga de un proyecto de internacionalización puede acceder al programa y solicitar los servicios de estos becarios. En la última edición del mismo, 429 empresas solicitaron su participación.

Debido a la selección, la formación y la experiencia profesional adquirida en una Oficina Comercial, los becarios empiezan a contribuir a las empresas de la segunda fase con un valor añadido positivo muy rápidamente.

La dotación bruta anual de las prácticas es fijada por el ICEX y oscila entre los 21.000 y los 48.000 euros dependiendo del país y ciudad de destino. Si la beca se desarrolla en una pyme, el ICEX asume la dotación del becario durante los seis primeros meses. En el caso de tratarse de una gran empresa, asume el 30% del total anual.

La adjudicación del becario dependerá, en todo caso, del plan de formación que ofrezca la empresa, el cual debe detallar cuestiones como la planificación de tareas y actividades, el desarrollo de competencias o los recursos puestos a disposición del becario.

La tercera fase

Una vez adquirida la formación y experiencia necesarias, los becarios pasan a integrarse en el mercado laboral. Ese es, en definitiva, el objetivo final del programa: que estos jóvenes profesionales contribuyan con sus conocimientos y habilidades aprendidas en el terreno a la eficacia de los departamentos de internacionalización de nuestras firmas.

Según las estadísticas de los responsables de este programa, el 85% de los jóvenes encuentra empleo tras su paso por las becas ICEX, y la mitad de los becarios lo hace en las empresas donde han desarrollado su segunda fase del programa.

No se trata solo de engrosar la plantilla de departamentos de internacionalización en origen. Muchos de estos profesionales llegan a las becas ICEX atraídos por la posibilidad de viajar y conocer a fondo otros países. Incorporan, por lo tanto, una disposición evidente a adaptarse a nuevos entornos. Algo muy útil, por ejemplo, para empresas que valoran realizar inversiones permanentes en el exterior.

Asimismo, no hay que olvidar la semilla emprendedora que las becas ICEX depositan en muchos de estos profesionales. Los contactos, el networking y el conocimiento profundo sobre sectores y mercados de oportunidad en rincones concretos del mundo favorecen la audacia y la iniciativa de los becarios, que pueden devenir en pequeños empresarios.

En definitiva, el programa ofrece un variado catálogo de perfiles de jóvenes profesionales con una base común construida sobre la proactividad, la adaptación al cambio y la atracción por los retos.

Tanto si una empresa se dedica a las finanzas como a proyectos de cooperación al desarrollo, pasando por cualquier área de actividad susceptible de replicarse en el exterior, en las Becas ICEX de Internacionalización Empresarial podrá encontrar el candidato idóneo que aporte ese valor añadido que le distinga del resto.

Fuente e imagen: El Exportador (Revista para la internacionalización). ICEX