La Organización Mundial del Comercio (OMC) define el concepto “importaciones paralelas” como “aquella situación en la que un producto fabricado legalmente en el extranjero (es decir, no un producto pirata) se importa sin permiso del titular del derecho de propiedad intelectual (por ejemplo, el titular de una marca de fábrica o de comercio, o de una patente)”.

Se trata, según la propia Organización, “de una práctica que algunos países lo permiten, pero otros, no”. En el caso de Rusia, fue prohibida en 2006 de forma que, actualmente, solo el titular de los derechos o el distribuidor autorizado (con el permiso del propietario del copyright) puede comercializar los productos de determinada marca, informa el diario “Gazeta”.

Por lo tanto, la legalización -a partir del próximo 1 de enero de 2016- beneficiaría especialmente a los fabricantes extranjeros de marcas registradas, que podrían comercializar sus artículos y productos sin la autorización de sus redes de distribución.

El representante del viceprimer ministro, Igor Shuvalov, ha afirmado que se trata de una medida anticrisis para reducir el precio de los productos importados. El Ejecutivo ruso considera que dicha iniciativa traerá consigo un incremento del segmento de productos originales, en contra de algunas opiniones –críticas- que advierten de que la legalización inundará el mercado de artículos falsificados o de calidad inferior.

Según la Comisión Económica Euroasiática, piezas y recambios de automóviles de conocidas marcas podrían ver reducido su precio entre un 60% y un 80%, en un mercado que mueve alrededor de 21.000 millones de dólares (19.000 millones de euros) al año. Sin embargo, expertos del ámbito farmacéutico señalan que las medidas tendrán un limitado efecto sobre los precios, ya que muchos importadores trabajan directamente con los fabricantes.

Por su parte, las compañías que han invertido en plantas de producción en Rusia aseguran que las importaciones paralelas reducirán sus ingresos, descenso que algunos analistas estiman en torno al 19%, con el consiguiente riesgo de deslocalización de la producción a otros países.

Desde el gobierno no niegan esta posibilidad, pero indican que se les ofrecerá a los empresarios locales un periodo de adaptación. Además, a las compañías de estos sectores que invierten en el país se les prorrogará el tratamiento fiscal preferencial por un período determinado.

Asimismo, la legitimación de las exportaciones paralelas podría extenderse a otros miembros de la Unión Euroasiática aunque tanto Kazajistán como Armenia contemplan el principio internacional de agotamientos de derechos lo que en la práctica permite la importación paralela. En opinión del ministro de Comercio de la Comisión de la Unión Euroasiática, Andrey Slepniev, este tipo de permisos se estudia desde hace tiempo y se inclinan por un modelo que se aplique a determinados grupos de bienes.

Estas medidas podrían aplicarse a países europeos, Estados Unidos o Canadá, según algunas opiniones, aunque varios expertos alertan de que supondría una violación de los principios preferenciales de la OMC, lo que podría dar lugar a que otros países apelasen ante el Órgano de Solución de Diferencias de la entidad o aplicaran medidas de represalia.

Si finalmente esta iniciativa saliese adelante, se prevé que el próximo grupo de productos sobre los que se podría extender la legalización estaría compuesto por perfumes y cosméticos, artículos deportivos y electrónica de consumo.

Fuente: El Exportador. ICEX

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