A pesar de las dificultades que atraviesa la economía portuguesa, su mercado ofrece interesantes oportunidades en diversos sectores y un marco legal y fiscal muy favorable para la inversión extranjera.

La economía lusa ha comenzado a mostrar signos de recuperación durante 2014 tras un largo período de crisis financiera y recesión que solo entre 2011 y 2013 supuso una contracción acumulada del 6% del PIB del país. Así, y según las previsiones de The Economist Intelligence Unit (EIU), el PIB podría incrementarse un 0,6% este año, gracias en buena medida a un cierto aumento de la demanda interna, a la reducción del desempleo -con una tasa del 14,5% a mediados de 2014- y al continuado crecimiento de las exportaciones.

Se inicia de esta manera una nueva etapa en la que está previsto que el Gobierno suavice las medidas de consolidación presupuestaria. Estas continuarán, sin embargo, con la lógica de recortes de carácter estructural en la Administración Pública para, entre otros objetivos, contener la elevada deuda pública, superior al 130% del PIB en 2013.

Al margen de la mala situación económica, de las posibles implicaciones financieras de la crisis del Banco Espírito Santo, el principal del país, o de la repercusión del estancamiento de los mercados europeos, lo cierto es que Portugal presenta un entorno muy favorable para la recepción de inversiones extranjeras. Así lo demuestra, por ejemplo, el hecho de ser el segundo país con menores restricciones regulativas a la inversión extranjera directa (IED) de entre los 57 países analizados por la OCDE en 2013.

Fuerte presencia española

Portugal presenta una serie de factores que favorecen particularmente la entrada de empresas españolas: su proximidad geográfica y cultural, su lengua, las buenas conexiones con nuestro país, sus costes laborales o las oportunidades que ofrece como plataforma de acceso hacia otros países de habla portuguesa en expansión como Brasil, Mozambique y Angola.

Como resultado, Portugal es el destino predilecto de nuestras firmas a la hora de establecer filiales y en 2013 España mantuvo, con más de 6.700 millones de euros de inversión bruta según datos del Banco de Portugal, su posición de liderazgo como principal inversor en el país, seguido por Francia, el Reino Unido, Alemania y Bélgica. Esto se produce a pesar de que, desde el año 2009, la evolución de los flujos de inversión ha experimentado un retroceso.

Un marco legal atractivo

Portugal ofrece libertad de establecimiento e igualdad de trato a los inversores, sean residentes o no, en virtud del Decreto Ley 203/2003, que estableció un régimen contractual único y eliminó la obligación de registrar a posteriori las operaciones de inversión extranjera.

Solo se plantean restricciones al establecimiento de proyectos que puedan afectar al orden, seguridad o salud públicos, así como aquellos relacionados con material de defensa, para los que se exige una autorización previa.

En determinadas actividades económicas consideradas estratégicas, como distribución de agua para consumo público o transportes ferroviarios, está limitado el acceso de inversores y los operadores privados solo pueden desarrollar estas actividades a través de contratos de concesión.

Las empresas extranjeras pueden establecerse como sociedades de derecho portugués, siendo las más comunes las sociedades por cuotas (limitadas), como sucursales de sociedad extranjera o como oficinas de representación, sin que haya en la práctica grandes diferencias en su tratamiento fiscal.

Existe también la figura del “establecimiento individual de responsabilidad limitada”, en el que el empresario responde de sus deudas solo con el patrimonio afecto al ejercicio de la actividad empresarial.

En Portugal es obligatoria la inscripción en el Registo Nacional de Pessoas Colectivas (Registro Mercantil) de toda empresa que desee ejercer su actividad por más de un año, aunque sea de forma no continuada.

La Administración también ofrece el programa Empresa na hora, que permite constituir sociedades unipersonales, por cuotas o anónimas, rápidamente y en una sola ventanilla.

La designación de “empresa con capital extranjero” se aplica siempre que más del 20% de su capital pertenezca a un conjunto de personas, físicas o jurídicas, no residentes en Portugal, o cuando más del 10% del capital pertenezca a una persona, física o jurídica, no residente.

Por otra parte, la figura del representante o agente presenta algunas diferencias con la figura paralela española, principalmente en lo relativo a las comisiones más elevadas de los primeros y a la inexistencia de un colegio que agrupe esta categoría en el país.

La representación comercial puede ser ejercida en Portugal tanto por personas individuales como colectivas y, con frecuencia, por los propios distribuidores, comerciantes e incluso fabricantes del mismo sector.

Además de ofrecer diferentes incentivos financieros y fiscales en el ámbito de la inversión productiva, como los adscritos al programa Si Innovaçao , o del turismo, el país cuenta con uno de los impuestos sobre sociedades más bajos de la UE.

Los beneficios empresariales están sujetos a un tipo impositivo del 23% y con un tipo máximo aplicable global del 31,5%. Asimismo, España y Portugal tienen firmado un Convenio para evitar la Doble Imposición.

Oportunidades de inversión

Las oportunidades de inversión más atractivas se encuentran en el turismo, sector que aglutina el 11% del PIB portugués y genera más del 8% del empleo. También están en franca expansión el sector petroquímico y el logístico, así como las tecnologías ambientales y las energías renovables.

Por otro lado, el Gobierno portugués priorizará las inversiones en “infraestructuras de alto valor añadido”. El programa así denominado supondrá una inversión estimada de 5.100 millones de euros en una treintena de proyectos. De ellos, 18 corresponden a infraestructuras marítimas, ocho a ferroviarias, dos a carreteras y otros dos a infraestructuras aéreas.

La AICEP Global Parques gestiona tres zonas de creación de empresas y parques industriales: zona industrial logística de Sines, parque empresarial de la península de Setúbal y parque empresarial de Alabarraque. Estas se sitúan en regiones en desventaja económica pero bien comunicadas, con el objetivo de dinamizar la economía regional y generar empleo gracias a la aplicación de interesantes medidas fiscales y financieras.

Por último, el Centro Internacional de Negocios de Madeira es una zona de comercio exterior (FTZ), que proporciona diversos beneficios fiscales y sociales dentro de tres áreas de actividad: servicios internacionales, zona franca industrial y registro internacional de buques.

Agencias de apoyo a la inversión

La Agencia para la Inversión y el Comercio Exterior de Portugal (AICEP) es la responsable de la acogida de proyectos de inversión extranjera en el país y la encargada de la gestión de los grandes proyectos, es decir, aquellos cuyo valor exceda de 25 millones de euros y realizados en un plazo máximo de tres años o bien que, siendo de menor importe, sean realizados por una empresa con facturación anual consolidada superior a 75 millones de euros.

El Instituto de Apoyo a las Pequeñas y Medianas Empresas y a la Innovación (IAPMEI) es el organismo que se encarga de apoyar los proyectos de inversión de menor volumen.

Fuente: ICEX – El Exportador “Panorama Global”

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