El World Investment Report 2014 (Informe sobre las Inversiones en el Mundo 2014), de la UNCTAD, anuncia que los flujos de la IED mundial aumentaron un 9% en 2013, hasta alcanzar la cifra de 1,45 billones de dólares. Las entradas de IED aumentaron en los principales grupos económicos (economías desarrolladas, en desarrollo y en transición). El volumen acumulado  mundial de la IED aumentó también en un 9%, totalizando 25,5 billones de dólares.

El informe, subtitulado Investing in the SDGs: An Action Plan (Invertir en los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS : un plan de acción), considera en particular la canalización de las inversiones hacia objetivos de desarrollo sostenible como la reducción de la pobreza, la inclusión social y el cambio climático.

Las proyecciones de la UNCTAD apuntan a un aumento de los flujos mundiales de IED hasta un total de 1,6 billones  de dólares  en 2014,  1,75 billones  de dólares  en 2015 y 1,85billones de dólares en 2016, impulsado  principalmente  por las inversiones  en las economías  desarrolladas. No obstante, todavía es posible que la fragilidad de algunos mercados emergentes y los riesgos inherentes  a las incertidumbres  de las políticas  y a conflicto  de nivel  regional  frustren  el alza prevista de los flujos de IED. La distribución regional de las entradas de IED podría regresar a la «pauta tradicional», consistente en que los países desarrollados reciben una proporción mayor de las  entradas  mundiales.  Las  proyecciones  de  la  UNCTAD  indican  que,  en  porcentaje  de las entradas mundiales, los flujos a los países desarrollados podrían alcanzar el 52% en 2016, tras el desplome  registrado  en  los  últimos  años,  cuando  descendieron  a menos  del  40%  (gráfico  1, cuadro 1). Sin embargo, en los próximos años los flujos de IED a las economías en desarrollo permanecerán en un nivel elevado.

En 2013, los flujos de IED a las economías en desarrollo alcanzaron un nuevo máximo de 778.000 millones de dólares (cuadro 1), que representa el 54% de las entradas mundiales; no obstante, la tasa de crecimiento  disminuyó al 7%, en comparación  a una   tasa media de crecimiento  de los diez últimos años fue del 17%. El Asia en desarrollo sigue siendo la región con mayores entradas de IED. Las entradas de IED aumentaron  también en las otras grandes regiones en desarrollo: África  (+4%)  y  América  Latina  y  el  Caribe  (+6%, sin  incluir  los  centros  financieros transnacionales). Actualmente la mitad de las 20  principales economías clasificadas con arreglo a las entradas de IED son países en desarrollo y economías en transición.

La IED  de las empresas  transnacionales  de países  en desarrollo  alcanzó  la cifra  de 454.000 millones de dólares en 2013, lo que representa otro récord. Junto con las economías en transición, estas IED ascendieron al 39% de las salidas mundiales de IED, cuando a comienzos de los años 2000 eran de solo el 12%. Seis economías en desarrollo y en transición se clasificaron entre los 20 principales  inversores  del mundo en 2013 (gráfico 3). Las empresas  transnacionales  de los países en desarrollo compran cada vez más filiales extranjeras de las empresas transnacionales de los países desarrollados en el Sur global.

Considerando   las   agrupaciones   regionales,   la  parte   correspondiente   a  los   países   de  la Cooperación  Económica  Asia-Pacífico  (CEAP)  en los flujos mundiales  de entrada  aumentó  del 37% antes de la crisis al 54% en 2013. Aunque sus porcentajes son menores, las entradas de IED en la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN) y en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) en 2013 duplicaron las cifras anteriores a la crisis, y lo propio puede decirse de las entradas en los BRICS (Brasil, Federación de Rusia, India, China y Sudáfrica).

Las tres iniciativas megarregionales de integración que se están negociando—la Asociación Transatlántica   de  Comercio   e  Inversión   (ATCI),   el  Acuerdo   Estratégico   Transpacífico   de Asociación Económica (TPP) y la Asociación Económica Integral Regional (RCEP)— acusan tendencias  divergentes  en  lo  referente  a  la  IED.  Los  Estados  Unidos  y  la  UE,  que  están negociando la creación de la ATCI, han visto reducida a casi la mitad su parte combinada en los flujos mundiales de entrada de IED, que ha pasado del 56% antes de la crisis de 2008 al 30% en 2013.  En  cuanto  al  TPP,  el  descenso  de  la  parte  correspondiente  a  los  Estados  Unidos se compensa con la expansión de las economías emergentes del grupo, que contribuyó al aumento de la proporción agregada (del 24% antes de 2008 al 32% en 2013). LA RCEP representó más del 20% de los flujos mundiales de IED en los últimos años, lo que equivale casi al doble de la cifra anterior a la crisis.

Otras tendencias notables en 2013:

Los países en desarrollo  más pobres son menos dependientes  de los recursos naturales para  atraer  IED.  Históricamente,  muchos  países  en desarrollo  pobres  han  dependido  en alto grado  de  la  IED  en  las  industrias  extractivas.  La  proporción  de  estas  industrias  en  el  valor acumulado de los proyectos pioneros transfronterizos anunciados es importante en África (26%) y en los PMA (36%). En cambio, la parte correspondiente a las industrias extractivas disminuye con rapidez. Los datos sobre las inversiones pioneras anunciadas en 2013 muestran que el sector manufacturero y los servicios representan alrededor del 90% del valor total de los proyectos, tanto en África como en los PMA.

El capital privado no gasta pólvora en salvas. En 2013, los fondos pendientes de las empresas de capital privado aumentaron de nuevo, alcanzando un nivel sin precedentes de 1,07 billones de dólares. No obstante, sus inversiones transfronterizas —típicamente por conducto de fusiones y adquisiciones— totalizaron solamente 171.000 millones de dólares (83.000 millones de dólares en cifras netas), lo que supone un descenso del 11%. Los capitales privados representaron  el 21% del total bruto de fusiones  y adquisiciones  transfronterizas  en 2013, lo que equivale  a un 10% menos que su nivel máximo de 2007. La mayor parte de las adquisiciones  de capitales privados sigue estando concentrada en Europa y los Estados Unidos, pero en Asia se conciertan cada vez más transacciones. Empiezan a aparecer empresas de capital privado con sede en países en desarrollo que participan en la negociación de contratos, no solo en los países en desarrollo sino también en mercados más maduros.

La IED de los fondos soberanos sigue siendo reducida y las empresas transnacionales  de propiedad estatal son los pesos pesados. Los fondos soberanos de inversión siguen expandiéndose. Los activos gestionados por los fondos soberanos se aproximan a los 6,4 billones de dólares y se invierten en todo el mundo, incluida el África Subsahariana.  En comparación con el volumen de sus activos, el nivel de la IED de los fondos soberanos todavía es bajo y se limita a unos pocos fondos soberanos importantes. En 2013, el valor de los flujos de IED de los fondos soberanos  fue  de  6.700  millones  de  dólares,  y  su  volumen  acumulado  alcanzó  los  130.000 millones de dólares.

Según  las estimaciones  de la UNCTAD,  por  lo menos  hay  550  empresas  transnacionales  de propiedad  estatal —tanto de países desarrollados  como de países en desarrollo—  con más de 15.000 filiales extranjeras y con activos exteriores estimados en más de 2 billones de dólares. Se calcula que las IED de las empresas transnacionales  de propiedad estatal se cifraron en más de 160.000 millones de dólares en 2013, lo que representa más del 11% de los flujos mundiales de IED.

La producción internacional sigue aumentando regularmente. La producción internacional continuó   expandiéndose   (cuadro   2).  Las  empresas   transnacionales   de  las  economías   en desarrollo y las economías  en transición incrementaron  sus operaciones  en el exterior con más rapidez que sus homólogos de los países desarrollados.

Los efectivos disponibles de las 5.000 principales empresas transnacionales se mantuvieron a un alto nivel en 2013, representando más del 11% de sus activos totales. Los efectivos disponibles de las empresas transnacionales de los países desarrollados se estimaron en 3,5 billones de dólares, mientras  que  los  de  las  empresas  transnacionales   de  las  economías   en  desarrollo  y  las economías en transición totalizaban 1 billón de dólares. La ratio entre liquidez y activos de las empresas transnacionales de los países en desarrollo ha permanecido relativamente constante en los   cinco   últimos   años,   en   un   12%   aproximadamente.    En   cambio,   en   las   empresas transnacionales  de los países desarrollados  esta ratio aumentó en los últimos años, pasando de una media del 9% antes de la crisis financiera  a más del 11% en 2013. Este elevado nivel de liquidez disponible encierra un gran potencial como fuente de financiación del desarrollo.

Fuente e imagen: UNCTAD