Investigadores de la UEx proponen integrar la agricultura y la ganadería como parte de la oferta turística extremeña.

Extremadura debe aprovechar su fuerte potencial natural y abrir nuevas vías comerciales a través del agroturismo. Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden de un estudio desarrollado por la UEx y la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural del Gobierno de Extremadura.

Este trabajo de investigación pone de manifiesto que los turistas muestran una actitud muy positiva hacia la práctica de esta actividad. De hecho, del total de 311 turistas rurales encuestados, más del 50% confesaba sentirse predispuesto a participar de este tipo de turismo que integra como parte de su oferta el reclamo de la agricultura y la ganadería.

El dato negativo lo hallan los expertos de la UEx en el desconocimiento del medio unido a la falta de una oferta sólida de agroturismo en la región. “Hemos podido comprobar que, pese a que posee un enorme potencial y una demanda de turistas interesados, Extremadura no cuenta con una oferta ni una estrategia clara” ha explicado el investigador principal de este proyecto, Felipe Leco. En este trabajo también han participado  los profesores Antonio Pérez y José Manuel Hernández.

Para Leco, hacer partícipe al turista rural de actividades como el pastoreo, la elaboración de productos -aceite, pan, embutidos-, la recogida de frutos silvestres -setas, espárragos, los cuidados del monte y conservación del medio ambiente, la horticultura,  la matanza o el manejo del ganado vacuno y equino “permitiría consolidar este tipo de turismo en la región”.

“En la actualidad  existen acciones muy puntuales que vinculan el turismo con ecosistemas como la dehesa, pero falta sumar otras muchas actividades que son  objeto de participación y de reclamo para los visitantes”, ha declarado Leco.

El agroturismo permite a Extremadura, según este experto, aumentar no sólo los ingresos por alojamiento sino además por restauración, actividades de ocio, venta de productos agroalimentarios y artesanos. “Esto genera un efecto directo, indirecto e inducido en la zona que supone un revulsivo para la economía local, fomenta una estrecha relación del turista con las actividades del campo y con la identidad territorial, al tiempo que favorece el mantenimiento de los sistemas agrarios tradicionales, amén del paisaje como patrimonio natural y cultural (etnográfico, etnológico, gastronómico), gracias a la interacción entre la actividad humana y los recursos naturales” ha valorado Leco.

Los resultados de esta investigación, que ha servido para desarrollar el documento “Elaboración de un plan estratégico de agroturismo para la comunidad autónoma de Extremadura”, han sido publicados en la prestigiosa revista International Journal of Environmental Research.

Fuente: www.unex.es

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