La Comisión Europea ha adoptado recientemente directrices sobre cómo los Estados miembros pueden conceder ayudas a la inversión a las empresas con el fin de apoyar el desarrollo de las regiones desfavorecidas de Europa entre 2014 y 2020. Estas directrices forman parte de una estrategia más amplia para modernizar el control de las ayudas estatales, cuyo objetivo es fomentar el crecimiento en el mercado único mediante el fomento de medidas de ayuda más eficaces y enfocar la aplicación de la Comisión sobre los casos con mayor impacto sobre la competencia. Las directrices entrarán en vigor el 1 de julio de 2014.
Las Directrices sobre ayudas regionales 2014-2020 se han adoptado después de extensas consultas con numerosas partes interesadas y contienen normas sobre la base de que los Estados miembros pueden elaborar mapas de ayudas regionales para identificar en qué áreas geográficas empresas pueden recibir ayudas a la inversión y en qué nivel.
Las ayudas a las grandes empresas en estas áreas sólo se permitirán para las inversiones que suponen nueva actividad económica, inversión inicial para la diversificación en nuevos productos o para la innovación de procesos, ya que es más probable que estas inversiones se llevan a cabo gracias a la subvención. En las regiones más desfavorecidas (las regiones por debajo del 75% del PIB medio de la UE), las directrices siguen permitiendo la ayuda para otros tipos de inversiones de las grandes empresas también.
En las regiones ultraperiféricas y las zonas escasamente pobladas, se mantiene la posibilidad de los Estados miembros a conceder ayudas de funcionamiento y operativas a las empresas en las condiciones actuales.
Los niveles máximos de la ayuda (las llamadas «intensidades») permanecen sin cambios para las regiones menos desarrolladas. Para otras regiones asistidas, la intensidad se reduce ligeramente en 5 puntos porcentuales debido a la disminución general de las disparidades regionales de la UE y la necesidad de evitar pugnas de subsidios entre los Estados miembros en momentos de restricciones presupuestarias.
Para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas, los Estados miembros deberán publicar los datos en Internet sobre la cantidad de las ayudas regionales que otorgan y a quién.
Las Directrices regionales actuales, que expiran a finales de 2013, se extenderán hasta el 30 de junio de 2014.
El proceso de revisión se inició en 2010 para adaptar las directrices a la reducción global de las disparidades regionales en la UE durante los últimos siete años, a los efectos de la crisis económica y con el objetivo de modernización de las ayudas estatales, así como para garantizar coherencia con la política de cohesión de la UE.